Santa Fe de Antioquia fue fundada en el año 1541 por el conquistador español Jorge Robledo, durante la época de la colonización española en América. La fundación de esta ciudad marcó un hito importante en el proceso de exploración y asentamiento europeo en la región del noroccidente colombiano. En aquel entonces, los conquistadores buscaban expandir los dominios de la corona española y aprovechar los recursos naturales de estas tierras. La ubicación estratégica de Santa Fe de Antioquia, cercana al río Cauca y rodeada por la cordillera occidental de los Andes, favoreció su desarrollo como un centro económico y administrativo.
Santa Fe de Antioquia es reconocida por su impresionante arquitectura colonial, que transporta a sus visitantes al pasado con solo recorrer sus calles empedradas. Esta ciudad conserva de manera excepcional el estilo arquitectónico de la época colonial española, convirtiéndola en uno de los patrimonios históricos más importantes de Colombia. Su centro histórico está compuesto por casas antiguas con techos de teja, balcones de madera y patios internos que evocan la vida de los siglos XVII y XVIII. Uno de los aspectos más destacados de esta arquitectura es la presencia de siete iglesias, todas con un alto valor artístico y religioso.
Cada una posee características únicas, desde sus retablos barrocos hasta sus campanarios, lo que las convierte en destinos imperdibles para los amantes del arte y la historia.
La gastronomía de Santa Fe de Antioquia es un reflejo de su identidad cultural, enraizada en las tradiciones antioqueñas y enriquecida por ingredientes autóctonos. Entre los platos más representativos se encuentra la bandeja paisa, un símbolo de la cocina regional que incluye arroz, frijoles, carne molida, chicharrón, huevo frito, plátano maduro, aguacate y arepa. Este platillo, abundante y sabroso, es un homenaje a la generosidad de la tierra y al esfuerzo del campesino antioqueño. Otro manjar tradicional es la arepa de choclo, elaborada con maíz tierno, queso y cocinada en sartén hasta quedar dorada y crujiente por fuera, y suave por dentro.