En el año 2000, un grupo de cineastas, gestores culturales y habitantes de Santa Fe de Antioquia decidió apostar por un sueño: llevar el cine a un escenario diferente, fuera de las grandes salas de las ciudades. Así nació el Festival de Cine de Santa Fe de Antioquia, con la idea de acercar el séptimo arte a un público diverso, en un ambiente que respira historia y cultura.
Al principio, el festival fue pequeño, con funciones modestas y una programación que apostaba por el cine nacional e independiente. Sin embargo, con el tiempo, fue ganando reconocimiento y apoyo. Cada nueva edición trajo más películas, más realizadores invitados y más actividades paralelas. El festival supo evolucionar, incluyendo temáticas específicas en cada año y consolidándose como un espacio de formación, debate y disfrute del cine. Hoy, más de dos décadas después, Santa Fe de Antioquia se reconoce no solo por su valor patrimonial, sino también como uno de los escenarios más importantes para el cine en Colombia.
El Festival de Cine ha dejado una huella importante en la vida cultural y económica de Santa Fe de Antioquia. Cada año, el evento atrae a miles de visitantes, lo que dinamiza sectores como la hotelería, la gastronomía y el comercio local. Más allá de lo económico, el festival ha fortalecido el sentido de pertenencia de los habitantes hacia su patrimonio y ha promovido la cultura como motor de desarrollo.
Culturalmente, el festival ha contribuido a la formación de públicos más críticos y sensibles hacia las diferentes expresiones audiovisuales. También ha impulsado el surgimiento de nuevos creadores locales que ven en el cine una herramienta para contar sus propias historias.
Hoy, el Festival de Cine de Santa Fe de Antioquia no es solo un evento anual. Es parte de la identidad de un pueblo que aprendió a mirar, a escuchar y a compartir a través del lenguaje del cine.